Simón, llamado Pedro cuyo significado es piedra fue uno de los 12 discípulos de Jesús, a él lo eligió para edificar su iglesia a pesar de haberlo negado en tres ocasiones.
El primer Pedro del que tengo recuerdo no es este sino mi abuelo materno. Cuando cumplí mi primer año él me compró un hermoso pastel en forma de conejo. Aún conservo fotos de ese día.
Si como tortilla es porque él me enseñó a hacerlo de la manera más extraña. Todos los sábados llegaba de visita a la casa. A la hora de la comida me sentaban a su izquierda o enfrente de él y era entonces cuando lanzaba un:
-¿Qué tú no comes tortilla, niña?
-Sí, abuelito. Le respondía
-Sí, abuelito. Le respondía
Y así tomaba una, la hacía rollito y la comía lentamente. Tan lento que me duraba toda la comida. Los que me conocen saben que soy tiquismiquis.
Otro recuerdo de él es su afición por leer el periódico, siempre traía uno en la mano.
Peters, como yo solía decirle- siempre fue un buen hombre conmigo de eso no tengo duda.
Después de nuestro accidente automovilístico ayudaba a mi papá a caminar. No sé por qué pero me inspiraba confianza que lo hiciera aunque también me daba temor se que algo saliera mal y mi padre azotara y se rompiera. Ustedes disculpen pero era una niñita de siete años que poco sabía de la vida.
Podría escribir más cosas pero sólo me centraré en recordar los buenos momentos, esos que me acompañarán por siempre.
Para él la vida quizá no fue fácil menos aquel septiembre de 2010 cuando sufrió un infarto cerebral y su vida dio un giro completo. Otros achaques vendrían, pero al parecer él salió avante una y otra vez.
Y así llegó el 03 de septiembre, ese día yo me disponía a viajar a Hermosillo, Sonora para cumplir con mi trabajo.
Sonó el teléfono, algo extraño para ser entre las 03:00 y 03:30 de la madrugada. Eso sólo podía significar dos cosas: algún depositado haciendo llamadas a deshoras o alguna mala noticia, de esas que llegan volando, cuánto daría porque hubiera sido la primera opción.
La noticia me quebró, sin embargo admiro la fortaleza de mi madre al decirla.
Por un momento quise no tomar ese vuelo y quedarme en casa y posteriormente despedirme de mi
abue, pero no lo hice, viajé y cumplí con mis responsabilidades. Mi consuelo, haberlo visto cuatro días antes.
abue, pero no lo hice, viajé y cumplí con mis responsabilidades. Mi consuelo, haberlo visto cuatro días antes.
A una semana de lo ocurrido no me 'cae el veinte'. A pesar de que creo que él ya no me recordaba yo siempre lo llevaré en un rinconcito de mi corazón.
Agradezco a aquellos que me brindaron unas palabras de consuelo, siempre es bonito saber que se cuenta con amigos en las buenas, en las malas y en las peores.
La vida debe continuar...