Aunque ha transcurrido la primera quincena de agosto
dedicaré estas líneas a julio, ya sé, hasta parece chiste pero no lo es.
Vayamos por partes. Julio es más que una palabra, que un
nombre propio o un mes. Si nos enfocamos en el nombre tenemos a Julio Cortázar,
Julio Verne, Julio César, Julio Iglesias y sí, también Julio César Chávez. ¿Quién
no ha conocido por lo menos de ‘oídas’ a alguno de estos?
Durante mi época como estudiante del nivel básico —primaria
y secundaria—, julio representaba el mejor mes del mundo pues llegaban las
vacaciones, casi un mes sin escuela parecía interesante. La emoción terminaba
al tercer día cuando ya no hallaba qué hacer.
Para la Comercial Mexicana, julio es su negocio redondo con
su ya por todos conocido, ‘Julio regalado’.
Fuera de las vacaciones para mí nunca había significado nada.
No me odien aquellos que celebran su cumpleaños en alguno de sus 31 días, pero
es la verdad. Durante este mes no pasa —o pasaba— nada interesante.
Los vecinos del norte celebran el cuarto día de este mes su
Independencia, yo ni gringa soy, así que me es indiferente —hasta inmadura les
salí—. Sin embargo este 2015 el séptimo mes me ha dejado con la boca cerrada.
¿Por qué? La respuesta es fácil, tragedias por montón,
cambios, muertes, más cambios, tragedias, otra vez cambios y así podría seguir.
Tal vez solo sea mi imaginación pero creo que apenas habían transcurrido cuatro
días y yo ya anhelaba que se acabara ese horrible mes.
Durante este mes 160 personas entre futbolista, guionistas, diplomáticos,
políticos, etc., y en diferentes partes
del mundo, murieron. Sobra decir que son muchos más pero este conteo únicamente
toma como referencia a personajes de la vida pública, si es que esta definición
es la más apropiada.
Algunos de estos fueron Jacobo Zabludovsky (02 julio),
Carlos Ruiz de la Tejera (03 julio), Daniel Pastrana (05 julio), María Barroso
(07 julio), Fons van Wissen (07 julio) José Socorro Salcido Gómez (12 julio),
Joan Sebastian (13 julio), Lynn Anderson (30 julio), entre muchos más.
La verdad es que esperaba con ansias el 31 de julio, anhelaba
que se terminara ese feo mes y para mi sorpresa, aún en su último día me
tendría preparada una sorpresa…
Gracias a Dios terminó ese horrendo julio de 2015, lo mejor
es que a pesar de todo y con todo, no se volverá a repetir, podrán venir cosas
peores o mejores pero solo eso.