agosto 14, 2015

Lo que julio me dejó...

Aunque ha transcurrido la primera quincena de agosto dedicaré estas líneas a julio, ya sé, hasta parece chiste pero no lo es.

Vayamos por partes. Julio es más que una palabra, que un nombre propio o un mes. Si nos enfocamos en el nombre tenemos a Julio Cortázar, Julio Verne, Julio César, Julio Iglesias y sí, también Julio César Chávez. ¿Quién no ha conocido por lo menos de ‘oídas’ a alguno de estos?

Durante mi época como estudiante del nivel básico —primaria y secundaria—, julio representaba el mejor mes del mundo pues llegaban las vacaciones, casi un mes sin escuela parecía interesante. La emoción terminaba al tercer día cuando ya no hallaba qué hacer.

Para la Comercial Mexicana, julio es su negocio redondo con su ya por todos conocido, ‘Julio regalado’.

Fuera de las vacaciones para mí nunca había significado nada. No me odien aquellos que celebran su cumpleaños en alguno de sus 31 días, pero es la verdad. Durante este mes no pasa —o pasaba— nada interesante.

Los vecinos del norte celebran el cuarto día de este mes su Independencia, yo ni gringa soy, así que me es indiferente —hasta inmadura les salí—. Sin embargo este 2015 el séptimo mes me ha dejado con la boca cerrada.

¿Por qué? La respuesta es fácil, tragedias por montón, cambios, muertes, más cambios, tragedias, otra vez cambios y así podría seguir. Tal vez solo sea mi imaginación pero creo que apenas habían transcurrido cuatro días y yo ya anhelaba que se acabara ese horrible mes.

Durante este mes 160 personas  entre futbolista, guionistas, diplomáticos, políticos, etc.,  y en diferentes partes del mundo, murieron. Sobra decir que son muchos más pero este conteo únicamente toma como referencia a personajes de la vida pública, si es que esta definición es la más apropiada.

Algunos de estos fueron Jacobo Zabludovsky (02 julio), Carlos Ruiz de la Tejera (03 julio), Daniel Pastrana (05 julio), María Barroso (07 julio), Fons van Wissen (07 julio) José Socorro Salcido Gómez (12 julio), Joan Sebastian (13 julio), Lynn Anderson (30 julio), entre muchos más.

La verdad es que esperaba con ansias el 31 de julio, anhelaba que se terminara ese feo mes y para mi sorpresa, aún en su último día me tendría preparada una sorpresa… 
  

Gracias a Dios terminó ese horrendo julio de 2015, lo mejor es que a pesar de todo y con todo, no se volverá a repetir, podrán venir cosas peores o mejores  pero solo eso.

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