mayo 11, 2009

EXCELSIOR - Lunes 11 de mayo de 2009

Desaparecen cubrebocas del rostro de los capitalinos (Notimex)
  • En plena contingencia, los ciudadanos han dejado de usar este aditamento en los espacios públicos

Pese a que la alerta sanitaria por la epidemia del virus de influenza A(H1N1) permanece vigente, la mayoría de los habitantes de la ciudad de México optó por no usar el cubrebocas; sólo una minoría lo llevaba.
En un recorrido por diferentes puntos del Distrito Federal se comprobó que incluso en los medios de transporte son pocos los ciudadanos que portan cubrebocas, el cual es un auxiliar para la prevención del contagio de la mencionada enfermedad.
Por ejemplo, en uno de los vagones de un tren de la Línea 3 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, que corre de Indios Verdes a Universidad, no más de 15 de casi 150 pasajeros traían consigo esta protección.
"A mí ya se me acabaron desde la semana pasada y como dicen que ya viene bajando esto de la epidemia, la verdad no he comprado más porque además es difícil conseguirlos", señaló Martha Segura, una de las pasajeras de este convoy.
"Nunca me lo puse y no me lo voy a poner ahora. Por ahí use uno que me regalaron pero sólo un rato porque en realidad eso no sirve para no contagiarse", afirmó más despreocupado Ricardo Romero, que tampoco traía el cubrebocas.
Una situación similar ocurre en las unidades del Metrobús, donde a diferencia de los primeros días de la semana pasada, ahora disminuyó el número de pasajeros que trae el cubrebocas.
"Creo que ya a todos se les olvidaron los riesgos de la epidemia, o no hay consciencia. Creen que porque ya hay escuelas y restaurantes ahora ya todo está bien y no es cierto", opinó Antonio Márquez, uno de los pasajeros que sí traía esa protección.
En tanto, en calles concurridas como las de la Zona Rosa o el Centro Histórico la mayoría de transeúntes no tenía su tapabocas, pese a que ahora se observa una mayor cantidad de personas en comparación a los días anteriores.
Incluso, en restaurantes de la calle de Francisco I. Madero y la avenida Juárez, a excepción de los meseros, la mayoría de los comensales entraban y salían sin cubrebocas y se saludaban de beso y de mano.

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