mayo 02, 2009

EXCELSIOR - Sábado 2 de mayo de 2009

MIEDO A VIRUS CHILANGO INFECTA AL PAÍS (Abel Miranda y Rolando Aguilar—Con Información De Andrés Núñez, Paul Ulloa, Andrés Guardiola, Gaspar Romero, Patricia Briseño, Emmanuel Rincón y Miguel García Tinoco)
ACAPULCO. El presidente municipal de este puerto, Manuel Añorve Baños, y el secretario de Turismo de Guerrero, Ernesto Rodríguez Escalona, solicitaron a los turistas del Distrito Federal que “mejor se queden en su casa”.
En conferencia de prensa, Añorve Baños pidió a todas las personas del centro del país que se dirigen hacia las casas o condominios de Acapulco, que mejor se queden en su residencia y salgan sólo lo necesario. Pidió además que si alguien muestra síntomas de gripe que acuda pronto a un servicio médico.
En entrevista con Francisco Zea, de Grupo Imagen, Añorve afirmó que “no hay duda de que la mitad del DF está en Acapulco”, pero que en el puerto “no hay fiesta, éste es un fin de semana atípico. La gente debe estar guardada en su casa”.
Por separado, Rodríguez Escalona afirmó que se están tomando medidas sanitarias especiales en la zona turística y recalcó que Acapulco no está cerrado al turismo. Pero a la pregunta de que si las discotecas, bares y centros nocturnos se habían cerrado como una manera de decirles a los turistas que no vengan, el funcionario respondió: “Si, así de claro, así de contundente. Les pedimos que no vengan. No son momentos de salir de viaje, hay una emergencia sanitaria. El destino no está cerrado, los hoteles están funcionando, pero si tienen un cuadro de gripe, les pedimos que no vengan”.
En contraste, el acapulqueño de la calle, a pesar de que sabe el riesgo de brotes de influenza, está de acuerdo con la llegada de los viajeros, pues saben que significa ingresos para ellos y para la ciudad.
Pedro Juárez, quien trabaja en un negocio de comida, dice que hay desconfianza por lo que pasa en la zona centro del país, y no quiere enfermarse, por eso toma sus precauciones; sin embargo, asegura no sentir aversión hacia los visitantes.
Felipe Torres, trabajador hotelero, asegura no tener miedo por la llegada de turistas. “No me da miedo, pero hay que tener precaución”.
Por otra parte, la familia Ruiz, del Distrito Federal, negó haber tenido algún problema o rechazo por parte de los lugareños; al contrario, aseguran que la gente de Acapulco es muy cálida y hospitalaria, lo único que lamentan es que la vida nocturna esté fuera de circulación.
De los entrevistados, todos mostraron satisfacción de estar en Acapulco. Afimaron no tener ningún problema con el trato recibido. Este puerto reporta una ocupación hotelera de 85 %... y siguen llegando.
Los residentes de Cancún prefieren las playas ocupadas con turistas defeños, que vacías por la alerta sanitaria. Sin embargo, Gustavo Ricardos, empleado de una pizzería, manifestó no estar dispuesto a convivir en playas o lugares públicos con turistas de la capital del país.
Un taxista, que pidió omitir su nombre, prefiere que no se reciba a esos visitantes para evitar contagios, porque eso “sí perjudicaría gravemente el turismo internacional”.
En tanto, en un breve sondeo entre la población de La Paz, Baja California Sur, 13 de las 20 personas entrevistadas externaron su sentimiento antichilanguista, y su recelo a que turistas del Distrito Federal arriben para vacacionar en estos días de asueto. “¡Pinches chilangos, van a venir a contagiarnos!”, exclamó el señor Lucero, del barrio del Esterito.
Asimismo, habitantes de León, prefieren que quienes viven en la Ciudad de México no lleguen a Guanajuato, porque temen contagiarse de influenza humana. Es el caso de Matilde Gómez, quien afirma: “Adoro el DF, pero la verdad si acá estamos limpios, pues que mejor la gente se quede allá, no hay necesidad de que nos contagien”.
Luis Alberto Camarena pidió que, por favor, “los chilangos mejor permanezcan en su casa”, porque en León nadie quiere enfermarse. “La mera verdad, que se queden con su brote”, espetó el joven.
En Chiapas, Inés Hernández, cajera, señaló que hay temor por la llegada de turistas nacionales, debido a que pudieran ser portadores del virus de la influenza. “Primero está mi salud, yo tengo hijos a quien mantener, y si contraigo la enfermedad, ellos quedarían desamparados”.
Señaló que por ahora “no conviviría con un chilango (...) me puede contagiar”, acotó.
En contraste, en la capital de Oaxaca los ciudadanos reprobaron cualquier acto violento contra los visitantes procedentes de la Ciudad de México. Meseros de tres restaurantes de los portales del Zócalo aplauden la presencia de paseantes, de cualquier parte de México o del extranjero.
“Ojalá vinieran para acá; los chilangos se tomaron muy en serio las recomendaciones del sector salud, y no hay chamba”, lamentó Manuel.
Para Aurora, el rechazo a los visitantes “no ayuda; la tolerancia y solidaridad deben estar por encima de cualquier hostilidad”.
En el mismo sentido, michoacanos como Luis Hernández Rodríguez manifiestan que no existe temor ni rechazo hacia los chilangos.
“Para nada siento un sentimiento en contra de las personas de la capital de país; lo de la influenza no se sabe en dónde comenzó y no debe ser factor que determine un repudio en contra de los defeños”, aseguró Luis, operador de transporte público.
Criticó que en el país reaccionen de manera belicosa contra los capitalinos. “Es una tontería”, comentó.

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